La casa del bienestar

Artículo aparecido en El Mundo 17/01/2014

Desconectar del mundanal ruido de la ciudad, huir de los atascos, del estrés diario y vivir una experiencia con los cinco sentidos. EnFariolen Manila están convencidos de que un masaje no tiene por qué ser un lujo excepcional. Este refugio de bienestar ubicado en pleno el barrio de Salamanca, al que acuden asiduamente famosas como Cristina Tárrega o Beatriz Trapote -que, incluso, se llevó al equipo al completo a su boda-, ha diseñado una atmósfera flotante dentro de una casa para transportar a sus clientes a otra dimensión.

“En principio, un piso genera desconfianza, por eso nosotros hemosrecreado un paisaje propio del exterior en un interior, con una iluminación tenue muy acogedora y un hilo musical agradable que, en conjunto, invita a olvidarse del mundo“, explica Pablo Martínez, Managing Director del centro. Un ambiente que transmite armonía, quietud, paz… Y lo hace sin perder de vista la exclusividad de la zona, con un refinado mobiliario de Armani y esculturas de Buddha decorando las esquinas.

Esta casa del bienestar está enfocada a un único producto: “el masaje ‘low cost luxury”. “Para nosotros un masaje es una necesidad, y por eso tiene que ser asequible, pero eso no quiere decir que restemos calidad en la temperatura del cava, en el masaje o en el material de las cabinas”, cuenta Martínez.

Su especialización es el masaje oriental. “Se trata de una terapia manual de origen filipino basada en Fariolen, un maestro que desarrolló una técnica propia y que inculca al resto del equipo. Es una experiencia relajante y muy energética que proporciona un efecto flote. Trabaja puntos estratégicos, como brazos, piernas, pies, cervicales, espalda o lumbares, y es un protocolo que detecta contracturas”, prosigue.

Hay distintos niveles, desde el más relajante al más ‘descontracturante’, dependiendo de la intensidad del masaje que desee el cliente, porque en este lugar es tan importante el tratamiento como el trato. Los profesionales aplican un aceite natural de aloe vera y amasan los músculos uno por uno, para llegar a la relajación total durante 50 minutos (precio web 41,50 euros).

Del mismo modo que al llegar dan la bienvenida con un té, al finalizar la sesión ofrecen un poco de chocolate y una copa de cava, para recuperar la energía. “La gente que no tiene cultura de masaje, que ha venido a probar o por sorpresa mediante una tarjeta regalo, repite”, afirma Pablo, que celebra el quinto aniversario de Fariolen Manila con la apertura de una planta superior.

“Aquí todo el mundo viene con su bono, que se puede compartir con otra persona. Damos 3.000 masajes al mes y contamos con unas 40 personas trabajando, entre masajistas, asesores e informáticos”, relata. También cuentan con ‘packs’ románticos para disfrutar en pareja (precio web 199 euros), y que incluyen un desayuno o cena en Pedro Larumbe. O ‘Fariolen Sí quiero’, con masajes orientales y para los castigados pies de las invitadas que llevan tacones. “Sólo queremos que la gente que entre en desconecte de verdad, que no tengan ganas de irse”.

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